El interés permanente por mejorar la política y fortalecer los canales de diálogo en la sociedad, a lo que sumó una fuerte vocación por el periodismo responsable y de calidad, caracterizaron la trayectoria de Juan Radonjic, director y cara visible de El Economista, uno de los medios especializados más reconocidos de las últimas décadas en el país. Su muerte, ocurrida este viernes, suscitó sentidas condolencias en el escenario público.
Vecino de Martínez, en 1983 Radonjic sintió la etapa de la recuperación de la democracia como un llamado al compromiso político. Había comenzado su militancia en Franja Morada, el brazo universitario del radicalismo, cuando estudiaba la carrera de Abogacía en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde secundó a Facundo Suárez Lastra en las listas para elegir autoridades del centro de estudiantes. Tras la guerra de Malvinas y en momentos en que la Argentina salía de la dictadura militar, respaldó con entusiasmo la aparición de Raúl Alfonsín en la carrera presidencial.
Junto a Jesús Rodríguez fue uno de los diputados nacionales más jóvenes del Congreso en la reapertura del Poder Legislativo de 1983. Accedió a la banca de diputado por la provincia de Buenos Aires, en una lista integrada por Juan Carlos Pugliese, Juan Manuel Casella, Federico Storani y Leopoldo Moreau, entre otras figuras del radicalismo.
Tras sus dos años de mandato legislativo, sucedió como secretario del Interior a Suárez Lastra, quien asumió como intendente de la ciudad de Buenos Aires, y después pasó a conducir la estratégica Secretaría de Información Pública, donde en tiempos de arduas disputas políticas desplegó una tarea que fue valorada por distintos periodistas y empresas de medios de comunicación.
Reconocido por su sobriedad y capacidad profesional en el campo del periodismo, el propio Radonjic se consideraba una persona muy interesada en la política y, desde su lugar, asumió el desafío de mejorar la calidad de las prácticas políticas y los canales de diálogo.
Al dejar la función pública, Radonjic pasó al ejercicio del periodismo y desarrolló una vocación que se sustentaba en raíces familiares. A partir de 1987 fue director periodístico del semanario El Economista, un medio que renovó el tratamiento de las noticias económicas, en medio de la crisis de ese tiempo. Había sido creado cuarenta años antes por su abuelo Milan Stojadinovic, quien había llegado al país como inmigrante luego de haber sido ministro de Finanzas, canciller y primer ministro de Yugoslavia. Sucedió al fundador su yerno Dussan Radonjic y en 2001 Juan Radonjic se convirtió en editor y director del semanario.
Atento a la renovación que exigía el avance tecnológico de los medios de comunicación, Radonjic condujo en 1993 El Economista TV y en 2010 lanzó la revista quincenal El Estadista.
Muchos periodistas especializados en la información económica dieron sus primeros pasos en el medio dirigido por Radonjic.
El politólogo Andrés Malamud recordó especialmente en las redes su “generosidad y corazón militante”. Y lo definió como “un libro abierto”, al destacar su acompañamiento a Raúl Alfonsín.
Facundo Suárez Lastra recordó que conoció a Radonjic, a quien muchos apodaban “Boni”, durante los años del secundario, además de compartir después la militancia política. “Fue un amigo de muchos en un ámbito, el de la política, donde es difícil tener amigos”, expresó el dirigente radical.
El expresidente Mauricio Macri también lo evocó por X. “Quiero despedir con cariño a Juan ‘Boni’ Radonjic. Director de El Economista, exdiputado, exsecretario de Información Pública y también del Interior. Boni fue una persona especial, distinta. Un hombre culto, afectuoso, muy comprometido con el país. Mis condolencias a su familia y sus amigos”.
