Mujeres, trabajadoras, estudiantes y representantes de organizaciones sociales y sindicales de la provincia participaron ayer en Resistencia del paro y la movilización convocados en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
La jornada incluyó una concentración y posterior marcha por el centro de la capital chaqueña, con consignas vinculadas a la defensa de derechos laborales, el rechazo a las políticas de ajuste y la exigencia de medidas concretas frente a la violencia de género.
La convocatoria se realizó desde las 18 en la intersección de avenida Italia y 9 de Julio, desde donde partió la movilización que recorrió distintas arterias del centro de la ciudad y reunió a colectivos feministas, sindicatos, organizaciones de derechos humanos y agrupaciones estudiantiles.
La movilización chaqueña se inscribió en una jornada nacional de protestas que se replicó en numerosas ciudades del país.
En la Argentina, organizaciones feministas decidieron trasladar la convocatoria del domingo 8 al lunes 9 con el objetivo de facilitar la participación de trabajadores y estudiantes en un día hábil y ampliar el impacto social del reclamo.
En Resistencia, la convocatoria fue impulsada por colectivos de mujeres y disidencias, que llamaron a movilizarse bajo consignas vinculadas a la defensa de los derechos laborales, la igualdad de género y la necesidad de políticas públicas que atiendan las problemáticas de violencia y desigualdad.
pEOR QUE ANTES
La secretaria de Género y Diversidad de ATE Chaco, Andrea Azzetti, al momento de fundamentar la protesta, cuestionó las políticas del gobierno nacional y provincial y sostuvo que las condiciones de vida de las mujeres y diversidades se deterioraron en el último tiempo.
«Hoy las mujeres, travestis y trans marchamos básicamente porque desde que asumieron el presidente Javier Milei en Nación y el gobernador Leandro Zdero en la provincia estamos peor. Pero mucho peor», afirmó
La dirigente sindical consideró que la movilización del 8M volvió a ser un espacio de denuncia y visibilización frente a los retrocesos que, según señaló, se registran en materia de políticas públicas destinadas a la igualdad de género.
En ese sentido, recordó que en los últimos años se desmantelaron programas y estructuras estatales que cumplían funciones de prevención y asistencia.
Según datos difundidos por organizaciones feministas, en los primeros dos meses de 2026 se registraron 36 femicidios en el país, lo que equivale a una muerte violenta cada 39 horas.
«Los femicidios siguen en aumento y estos gobiernos lograron que, nuevamente, no importen a casi nadie. Tanto Nación como Provincia eliminaron o desmantelaron todas las oficinas y herramientas públicas para la prevención y contención de víctimas de violencia de género», recordó Azzetti.
Y añadió: «Prohibieron el lenguaje inclusivo, ese que simplemente visibiliza nuestra existencia, en documentos oficiales. Nos borraron del discurso, de las políticas públicas, y del presupuesto. A todas. También a las de sus filas, aunque ellas no lo perciban».
Por lo cual consideró: «Si antes para el gobierno éramos un número, ahora somos un cero a la izquierda. Y las feministas, como las travestis y trans volvimos además, a ser atacadas públicamente por el discurso oficial, habilitando o legitimando la discriminación y el ataque social».
AUMENTO
DE LA BRECHA
Azzetti sostuvo que el contexto económico actual afecta especialmente a las mujeres trabajadoras y profundiza las desigualdades estructurales. «La historia, las estadísticas y los datos afirman que nunca hubo igualdad de género entre mujeres y varones, pero hoy las políticas públicas neoliberales en el Chaco y en la Argentina ensancharon la brecha a niveles históricos», aseveró.
«Las que quedamos vivas, sobrevivimos todos los días a la falta total de oportunidades, en este escenario que se dedicaron a crear para disciplinar a la clase trabajadora. Porque no hay nada más efectivo que generar desempleo y pobreza.
Que compitamos por dos mangos, que nos creamos que es el otro o yo, que nos convenzamos que de verdad, no hay salida colectiva. O al menos que estemos tan ocupados en sobrevivir, que no pensemos en ella», explicó.
En ese sentido, cuestionó la política salarial y los despidos registrados en la administración pública. «El gobernador Zdero redujo el salario y despidió a trabajadores que el Poder Judicial le permitió.
Por esto afirmó: «Hoy, en el Chaco, la clase trabajadora tiene dos opciones y ninguna es alentadora: o sos un desempleado que se rebusca todo el día para sobrevivir o sos un trabajador asalariado pobre que también se la rebusca todo el día para sobrevivir».
Y recordó que mediante decisiones políticas la gran mayoría de los estatales se encuentra bajo la línea de pobreza: «Es decir que los salarios no alcanzan los $1.360.299 que establece el índice oficial. Y muchos, no llegan ni a los $700 mil de sueldo, que se necesitan para no ser indigente».
Tras lo cual enumeró los recortes salariales que contribuyeron a esta situación: «Desde que asumió el gobierno se eliminaron horas extras, bonificaciones, cientos de cargos de carrera que le corresponden al personal del Estado y triplicó los cargos político».
Doblemente afectadas
La dirigente gremial también señaló que la situación económica impacta en la vida cotidiana de las familias y en particular en las mujeres que asumen tareas de cuidado.
Según planteó, la pérdida del poder adquisitivo obligó a muchas familias a recortar gastos esenciales y generó un fuerte nivel de endeudamiento. «Desde que asumieron Milei y Zdero estamos moviendo la economía como podemos, pero hacia abajo. «Está ahorrando a costa nuestra, de nuestras familias, de nuestra calidad de vida y de las oportunidades de nuestros hijos», dijo.
La secretaria de Género de ATE Chaco señaló además que las trabajadoras enfrentan una doble carga laboral, al combinar el empleo remunerado con las tareas domésticas y de cuidado. A su entender, esta realidad se vuelve más crítica cuando se reducen derechos laborales o se restringen beneficios vinculados a licencias y horarios.
«Seguimos siendo nosotras las que ponemos el cuerpo a la crianza y a las tareas de cuidados. Criamos y trabajamos; cuidamos a los enfermos y trabajamos. Entonces, cuando los derechos retroceden, seguimos siendo las más afectadas», expresó.
«El hilo se corta siempre por lo más fino, y lo más fino somos los trabajadores, y dentro de ese grupo, las trabajadoras, travestis, trans, las jóvenes, las ancianas, las niñas», aseguró.
Por otra parte la dirigente sindical también señaló que el movimiento feminista atraviesa una etapa de reorganización frente al contexto político y económico actual.
En ese sentido, sostuvo que las movilizaciones y reclamos sindicales comienzan a reflejar un creciente malestar social. «No solo estamos resistiendo, estamos empezando a dar batalla», afirmó.
«Los sindicatos como ATE continuamos denunciando las irregularidades y solicitando que se cumplan las leyes de paritarias y otras tantas que continúan violando. Pero estamos empezando a recibir señales de los trabajadores. Señales de hartazgo, señales de que ya no quieren darle tiempo al gobierno, señales de fuerza y de compañerismo», describió.
En este sentido recordó cómo distintos sectores del empleo público vienen realizando protestas y medidas de fuerza para denunciar reducciones salariales y reclamar el cumplimiento de acuerdos laborales.
Entre los ejemplos mencionó las protestas de trabajadores del Ministerio de Producción por la reducción del fondo estímulo, los reclamos docentes por la cláusula gatillo y las acciones de empleados despedidos del canal estatal Chaco TV.
Para Azzetti, la jornada volvió a poner en agenda la necesidad de políticas públicas que atiendan las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres y diversidades. «Estamos tocando fondo, pero también estamos tratando de recuperar nuestra dignidad y nuestra identidad como trabajadores», afirmó.
Y concluyó: «La misión del gobierno no es ahorrar, es administrar los recursos de todos para mejorar la vida de todos, principalmente de quienes más lo necesitan».
Un día de lucha
El Día Internacional de la Mujer Trabajadora se conmemora cada 8 de marzo en todo el mundo como una jornada de memoria, reflexión y lucha por los derechos de las mujeres y diversidades.
La fecha tiene su origen en las luchas obreras de comienzos del siglo XX. Uno de los hechos más recordados ocurrió el 8 de marzo de 1908 en Nueva York, cuando trabajadoras textiles iniciaron una huelga para reclamar mejores condiciones laborales, reducción de la jornada de trabajo y salarios iguales a los de los varones.
Durante el conflicto se produjo un incendio en la fábrica donde trabajaban, que provocó la muerte de 129 mujeres, un hecho que conmocionó a la sociedad y se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos laborales.
En la Argentina, el 8M se consolidó en los últimos años como una jornada de paro y movilización impulsada por el movimiento feminista y distintas organizaciones sociales.
